
Qué harta estoy, es como si de repente supiera que voy a ser gorda el resto de mi vida... esta lucha absurda... yo no tengo antecedentes familiares de obesidad (padres y hermana delgados, tíos, abuelos, TODOS) lo que es buena noticia, lo único que tenemos tendencia a engordar, mi madre mi hermana y yo... pero ellas tienen una fuerza de voluntad inquebrantable, mi madre se alimenta de pequeños trozos de pescado hervido, verdura y desnatados, sobre todo desde que dejó de fumar (alguna vez habéis visto a alguien que en vez de engordar adelgace al dejar de fumar, pues mi madre sí) y se pasa el día de acá para allá, en el trabajo, cuidando familiares mayores, llevando gestiones todo el día, y los sábados se machaca en el gimnasio.
Mi hermana come bien (ella tuvo anorexia a los 13) come bien en el sentido que come bastante, pero todo sano, claro, tiene una determinación férrea en cuanto a no comer algo con mucha materia grasa, come de todo pero sano y sobre todo trabaja de lunes a domingo y cuando saca un rato se pega unas sesiones de gimnasio tremendas...
Y yo, con mi tendencia a engordar heredada, tenía que tener esta compulsión por la comida, esta fuerza de voluntad que va y viene, y sobre todo esta forma de ser, esta pereza total, odio el gimnasio, siempre se dice, cuando vas seguido te engancha, a mí nunca me ha pasado, cada día que iba lo odiaba, machacarme, sudar, agotarme, si es cierto que poco después te sientes mejor por las endorfinas, pero jamás me ha pasado eso de "si no voy al gimnasio lo echo de menos" Qué burrada, es como añorar una tortura.
Sigo en paro, me muevo cuanto puedo, teniendo en cuenta también que sufro de ataques de pánico, el otro día fui al dentista again, y ufff, me dejó el autobús al otro lado del paseo de la Castellana y tuve que atravesar un puente para llegar a la consulta, si me véis, ya iba con ansiedad, pero a mí las alturas me dan miedo, me mareaba, a punto estuve de pedir ayuda a una señora para terminar la pasarela¡ Pero no me quedó más remedio que seguir andando. Es una buena metáfora, tienes que cruzar el puente sí o sí, tienes que caminar...
Decía que estoy harta, porque, me dedico a recortar los alimentos, mejor dicho, a hacer ayunos de un día o dos, luego de pronto me da por lo sano y como normal, pero en mí nada es normal, soy incapaz de hacerme una ensalada verde y ya, le tengo que poner algo calórico.
Los días que dejé a Mía comía normal, desayunaba, comía y cenaba, pero esos días engordé, y no por dejar a Mía, sino porque no soy capaz de hacer una dieta de verdad, si como aunque sea ensalada y pollo de alguna manera me las apaño para que resulte calórico y perjudicial.
Entonces me peso y veo que he engordado o me pongo la ropa y no me entra, y me desespero, y ayuno, y la restricción trae ansiedad y deseo de dulces y carbohidratos, pero tampoco soy capaz de tomar una onza de chocolate o una patata frita, entonces llega el atracón, y con él más culpa, y vuelta a Mía. Y la noria gira y gira, en torno a este recorrido que no sé cómo terminar.
Soy incapaz de comer con normalidad, y claro, ayer pensaba, qué más da, adónde va esto, subo un kilo, bajo dos, me mantengo, pero sigo siendo gorda (porque yo sí estoy gorda de verdad) mi salud se resiente, pero nunca consigo adelgazar de verdad.
Me tiene tan agotada todo esto que me dan ganas de renunciar, decir, vale, asumo que soy gorda, y comer lo que quiera y cuando quiera, vivir como gorda, acaso no lo estoy haciendo, pero asumir de una vez que estos kilos que cogí hace muchísimo por la depresión y el encierro en casa se han quedado para siempre. El año pasado en junio pesaba (lo tengo anotado por ahí) 64 kilos, 900 gr, me quedaban sólo 9 kilos para mi dieta. Y entonces me quedé en paro y todo se fue al carajo.
No me he pesado pero me noto más gorda que la semana pasada, normal, la infelicidad me engorda. Cuando estoy contenta no tengo hambre.
De N, ni idea, desaparecido, se habrá ido de viaje, se habrá juntado con otra chica, se habrá conformado con acostarse conmigo una vez y ya... una cosa que no entiendo es por qué me acompaña al médico, se ocupa de mi perro, hace planes para irnos unos días a la playa en agosto, se interesa por la vida de mi madre, mi hermana, mi trabajo, diciéndome, busca aquí o allá, vamos, por qué se comporta como alguien que va a volver, y desaparece. En fin. Que me quiten lo bailao...
Encima he decidido que no consigo estudiar, que se me pasan los días como nubes, ya mañana es 1 de mayo y los exámenes están a la vuelta de la esquina, y el temario cogiendo polvo. Dos putas asignaturas de Trabajo Social, y no he sido capaz, quería sacarme Servicios Sociales en Junio y Sociología en septiembre, pero ya véis en paro y sin estudiar. Habría que colgarme de un poste.
De ánimo, no sé ni cómo estoy, agobiada por los ataques de ansiedad que son más intensos en primavera, buscando trabajo como loca a ver si soporto estar más de un día en una oficina, gorda y un poco abandonada por todos. ¡Si hasta mi psiquiatra pasa de mí!
No sé qué rumbo tomar, no sé qué hacer. Soy una medusa gorda y desesperanzada. La foto del inicio es Cristina Ricci, está increíble ahí , verdad. Besos.