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miércoles, 2 de septiembre de 2009

Un nuevo comienzo

Dormí. Dormí con 2 trankimazines de 0,50, y porque no dormía desde el domingo, 5 horas o así...
Nada más escribir la entrada llamé a la chica que atiende la consulta de mi psiquiatra. Es una mujer encantadora que me adora, viuda de psiquiatra, a la que más de una vez, cuando Rosa, mi psiqui, ha estado en algún congreso o lo que fuera y yo estaba mal, podía llamar y me escuchaba y atendía perfectamente... además tiene un tono maternal y cálido que hace maravillas.
La llamé histérica, sin poder respirar, llorando, por lo que le había dicho a mi madre. Me dijo, Luminosa, llama a tu madre que te va a perdonar. Y luego cena y duerme. No te vas a tirar de un puente. Llámame cada día hasta que veas a Rosa (este jueves no, el siguiente)

Eso hice. Llamé a mi madre y le dije: "madre, perdóname, por favor o la pena acaba conmigo. Nunca olvidaré lo que te dije, no era yo, perdóname, te quiero más que a nadie en esta vida"

Mi madre me dijo que lo olvidara. Que sabe cómo es una tengo un ataque de histeria (no era ataque de ansiedad. Era acumulación de nervios... cuando tenía la depresión y la agorafobia y seguía viviendo en mi casa con el cabrón de mi padre tratandonos mal, me pasaba a menudo. Me transformo, me sale por la boca cosas que ni pienso)

Me perdonó y me dijo que qué iba a hacer a continuación. Le dije que tenía que pasear al perro. Y me dijo que estaba sentada en el banco de enfrente a mi casa, que me esperaba. Tengo una madre que no merezco. Una madre a la que habría que clonar y que cada persona tuviera una.

Llamé a L. Dijo que había oído mi mensaje. Le dije que cada uno por su lado. Estuvo de acuerdo, en no encontrarnos más. Ni amigos, ni nada, por supuesto, ni coleguitas de parque. Cada uno por su lado. Sin amenazas, sin acosos.

No siento nada por él. Hoy dormí 11 horas y el sueño curó mis heridas. No tengo miedo al salir a la calle. No bajo la guardia. Sé cómo son estos hombres. Pueden fingir que te dan un margen para volverte a atrapar. Pero yo he cambiado de parque, ahora llevo al perro a otro más lejano al que nunca va. Tomaré esta medida durante un tiempo. No por miedo. Por prevención. No volvería con él jamás, vamos, que ni un "hola". Pero no quiero tenerle cerca porque me afecta a mi maltrecho equilibrio psíquico.

Lo único que no he podido resolver es lo de mi amiga.

Como las desgracias nunca vienen solas... la semana pasada, una chica del barrio, a la que conocí a través de su hermana que tiene perra, se suicidó. Se tragó un montón de pastillas y se durmió para siempre. Tenía 34 años, 5 más que yo.

Como tengo por naturaleza vocación de ayuda (no en vano quiero ser trabajadora social) me sentí doblemente culpable. Cuando un conocido, amigo, familiar, se suicida, te sientes culpable de no haberle podido ayudar. Pero a mí me pasa el doble. Tengo esa impresión de que tengo que ser la salvadora del mundo. Será quizá porque espero que alguien me salve a mí, no sé. Pero siento que mi misión en la vida es facilitar la existencia de los demás, curar sus penas y aliviar sus dolores.
Gran parte de mi vida quise ser médico, hasta que di con la depresión...

El caso es que... he sacado a pasear el perro (sin miedo) y me he encontrado con una amiga común que me ha invitado a la misa por su alma que se celebra esta tarde en la parroquia del barrio.

A mí sólo se me han muerto 3 personas. Murió mi padre, y para mí por mal que suene, fue una alegría pues era un monstruo un sociópata, un psicópata que casi nos vuelve locas a mi y a mi hermana y mi madre.

Murió mi abuelo y lloré, pero era malo también, cuando mi madre se divorció, dijo que no nos invitaba a la cena de Nochebuena "a menos que tu marido venga también" Haceos una idea...

Murió mi abuela hace unos meses. La vi en su lecho de muerte prácticamente. La muerte impresiona. La quieres porque es tu abuela. Pero yo intentaba recordar algún momento de afecto por su parte y no podía... Era una mujer fría, resentida con mi madre por algún motivo, y por supuesto también maltratada por su marido 50 años. Eso sí, cuando mi abuelo murió ella se dejó morir, hablaba continuamente de su marido. Vamos, una mujer maltratada con su particular síndrome de Estocolomo

Todo esto viene a que a mí se me murieron 1 cabrón y 2 ancianos que quieras que no, asumes mejor su muerte, sobre todo si te han tratado mal.

Saber que alguien 5 años mayor que tú ha muerto y encima se ha quitado la vida...

Iré a la misa. Tengo fobia a entierros, cementerios, ir al tanatorio, siempre me he escaqueado. Pero esta vez no. Iré por ella, por su familia y por mí misma. Para sentir paz, para pedir por ella. Dejé la religión hace mucho, pero rezaré, y comulgaré. Necesito algo de consuelo espiritual.

Las cosas han cambiado tanto en 48 horas que tengo vértigo. Al menos voy dando pasos. Resuelvo.

Nunca podré agradecer lo suficiente vuestra preocupación, vuestro cariño y sobre todo vuestra COMPRENSIÓN. Que no me juzgueis. Que alguien lea la última entrada y comprenda que me volví loca. Yo no soy mala persona, en serio.

Ahora... voy a trabajar un poco en reconstruirme. No pienso en los estudios o en el trabajo. Nada de cosas mundanas. Curarme. Afirmarme. Quererme un poco. RESPETARME un poco, y de paso respetar a los demás. Intento no tener sentimiento de culpa por lo de mi madre y mi amiga, aunque sé que fue un error tremendo y me arrepiento, no puedo dar marcha atrás, tengo que convivir con ello y sacarle una lección.

He pasado las dos últimas semanas (cuando se intensificó el maltrato psicológico, y pasó lo de la chica esta que comento) totalmente ida, ansiosa, se me olvidan las cosas, voy dejando notas por todas partes, un día olvidé tomar mi medicación para la ansiedad... Un descontrol.

Ordeno. Recapacito. Descanso. Me hago fuerte.

Si no os tuviera a vosotras, si no tuviera este espacio donde leer vuestros mensajes, donde desahogarme, a lo mejor anoche hubiera atentado contra mi misma, no hubiera tenido el valor de suicidarme pero me hubiera agredido, algo que nunca he hecho y que no hice menos mal.

Muchas cosas.

Os quiero, sois parte de mi. Me aliviais el peso de mis hombros. Me haceis sentir persona, un ser humano con virtudes y defectos y que se equivoca, no una mierda inservible.
Estaré para cada una de vosotras siempre SIEMPRE que necesite algo de mí. Me habéis ayudado a ayudarme a mí misma. A salvarme.

GRACIAS.

Una imagen de una madre con su hija. Mi mami y yo...

domingo, 3 de mayo de 2009

La Angustia S.A


La Angustia es esa amiga no invitada, a la que conoces de sobra y nunca deseas ver, pero inevitablemente te encuentras casi cada día de tu vida. La Angustia es un subidón de droga que no te has metido voluntariamente: como si alguien te colara cocaína o LSD sin darte cuenta, y de pronto estás sintiendo sus efectos secundarios.


La Angustia nunca se presenta dando la cara, es una zorra artera y cruel que prefiere métodos más sigilosos. Estás bien contigo misma, haciendo lo que sea, es un día normal cuando de pronto La Angustia decide visitarte... el primer síntoma es no poder parar de mover los pies, las piernas, o las manos, inevitablemente estás leyendo o viendo la tele o hablando con alguien y estudiando y notas ese hormigueo nervioso que te hace agitarte como si iniciaras el Parkinson. La mente se nubla un poco, porque sabes lo que viene después. Respiras más deprisa y se te seca la boca, si estás hablando lo haces más deprisa pero no coordinas bien los pensamientos (puede que te olvides de lo que ibas a decir, o repitas algo), te cuesta concentrarte. Sigues moviendo las piernas una y otra vez, pensando "esto pasará, no es más que angustia", así, en pequeño, porque eres ingenua y crees que puedes con Ella.


Intentas pensar en otra cosa. Bebes algo. Te fumas un cigarro. Estás delante del pc y decides que lo mejor es distraerte como sea, antes de que el hermano pequeño de La Angustia, El Atracón, se presente voluntario para llevarse a su hermana con los métodos que él conoce. No quieres dejar entrar al Atracón. Le odias, oh, cómo le odias... ese odio que sólo nace de la necesidad.

Cuantos más minutos pasan peor estás. La presencia de La Angustia ya es evidente, e intentas aun así frenarla poniendo en práctica lo que has oído de madres, hermanas, amigas, leído en blogs y revistas y artículos y asimilado después de unas cien sesiones de terapia: hablas con una amiga, respiras despacio, te pones a limpiar la casa, sales a dar una caminata.

Y no sirve de nada porque Ella es más fuerte. Ya se ha apoderado de tu cerebro, y te advierte: o recibes a Atracón o me temo que tendré que llamar al sicario más temido de todos: Ataque de Pánico, cuyos métodos por mucho que sean empleados, no pierden efectividad.

Una vez aprendiste con esa psiquiatra, que tu cerebro a aprendido una ruta de escape, para La Angustia. Hay gente que bebe, hay gente que compra compulsivamente, gente que juega sin parar o gente que se dedica a pegar a otra gente. Otros se drogan, se acuestan con desconocidos, conducen en dirección contraria o dejan de comer. Muchas maneras de aplacar la Angustia.

El tuyo es encerrarte en casa, o comer. O encerrarte y comer. Y tu cerebro lo tiene aprendido, y si por cada visita de Angustia o de Ataque de Pánico te hubieras bebido dos copas, ahora serías una borracha, pero como te dio por comer y vomitar, ahora eres una bulímica. Y tu cerebro te lo pide machaconamente para dejarte en paz: dame de comer, y luego vomita, y te soltaré, serás libre, segregaré una ración de endorfinas para que te sientas mejor y de paso te enganches más a esta rutina.

Y como has limpiado la casa y has dado un paseo y has respirado despacio y hablado con una amiga y La Angustia ya es tan grande que se sienta sobre ti, te oprime el pecho, dirige tus actos, dices: vale, no puedo más, allá vamos otra vez. Y comes, comes, comes, sin sentir los sabores, lo importante es notar cómo tragas, cómo se llena el estómago, no estaré a salvo hasta que no esté llena, el mundo se para, no hay ruido ni conflictos, sólo la comida y yo. Y después el cuarto de baño.

Ella ha vuelto a ganar la batalla. Una vez más, La Angustia S.A ha venido, se ha llevado una parte de mí, y antes o depués, volverá.

lunes, 9 de marzo de 2009

400 gramos

Hola mis niñas. Eso perdí ayer, después de pasarme todo el maldito domingo con la piña, 400 malditos gramos, es increíble, prefiero no pensarlo porque me agobio, voy lenta, lentísima... Hoy no he comido nada todavía, creo que esperaré hasta la noche para tomar mi sopa (50 cal)

Normalmente la gente está más deprimida los lunes, a mí los lunes me encantan. Odio el fin de semana, me siento más sola, más abandonada, me recuerda que no haga nada en todo el día, me hace darme cuenta de que ha pasado otra semana y no he cumplido mis metas (adelgazar, conseguir un trabajo, estudiar) Dios, es demasiada presión. Os juro que a veces me echo una siesta, porque duermo mal por las noches o simplemente para que la tarde pase más rápido, y me despierta la ansiedad, me despierto con taquicardia y con la horrible sensación de que tendría que estar en otro sitio. Odio que me pase eso.

Porque yo estoy medicándome contra la ansiedad y la angustia, desde hace 3 años, tomo Paroxetina (Motiván) un antidepresivo para las crisis de angustia y Alprazolam (Trankimazín) para los ataques de pánico. Además tengo sesiones de psicoterapia.

¿He mejorado? Sí. En febrero de 2006, que fue cuando empecé con la terapia y la medicación, tuve tal crisis de ansiedad una noche, que parecía en serio, la niña de El exorcista. Aún vivía en casa de mi madre, tuvimos que llamar a un médico de urgencias, era de noche, me pinchó Valium, un show... En esa época, unos meses antes, en noviembre, dejé tirada la carrera de Derecho, porque me dio un ataque de pánico en clase, y luego estaba sola en el campus, sola, nadie podía ayudarme, tuve que volver a Madrid por mis medios.. Sólo de escribirlo me angustio.

Por eso cuando el otro día tuve que volver a la Facultad de Derecho a hacer trámites y no me dio una crisis de ansiedad, os juro, que fue un avance, estoy deseando ir a la psiqui y contárselo.

Después mejoré mucho, me refiero con Rosa (la psiqui) y la medicación, un año después conseguí mi primer empleo, dejé de tener crisis, no tenía tantos ataques de hambre, me despegué un poco de mi madre... Después pasó algo que me volvió, si no a la casilla de salida, casi. Ya os lo contaré.. En octubre del año 2007 me fui a vivir sola, fue muy duro, muchos de mis problemas vienen por el apego excesivo a mi madre, pero a la larga me vino bien. Aunque es cierto que tener la libertad de comer como quiera ha sido perjudicial.

Hablando de mi madre y de comida, ayer vino a verme y me trajo un pan súper bueno y pollo asado, que me encanta, resistí comer, pero hoy, creo que mi mente independientemente ha planeado ayunar todo el día, y comerlo esta noche, y purgarme, claro.

Cada día tengo que recurrir menos a Mía, porque, os juro, que la boca la tengo fastidiada, me he estropeado una muela, y me salen flemones muy dolorosos muy a menudo... Pero yo la mayoría de las veces cuando como en "plan mal" y recurro a Mía no es hambre, es por ansiedad o aburrimiento, y mientras eso no se resuelva, Mía seguirá en mi vida.

A veces pienso que debería trabajar jornada completa, aunque odiara el trabajo y me dieran crisis de ansiedad, aunque tuviera que ir medio zombie de trankimazines, porque así estaría alejada de la nevera, y estaria distraída. Ojalá pudiera trabajar y estudiar, mis niñas.

Estoy tan cansada de sentir que fracaso. Hay cosas que no pueden volver atrás (ser bailarina, o estudiar medicina) pero hay otras que sí puedo arreglar.

Ha sido un post muy mal escrito, muy caótico, os lo escribo como me sale del alma. Tengo un problema a veces, que es esconder lo que siento, incluso en mi propio espacio del blog, intento parecer más animada de lo que estoy para que nadie se preocupe y me ocupo más de animar a los demás. Espero no haberos aburrido, tesoros. Me paso por vuestros blogs como siempre. BESOS.